Por George B. Sánchez-Tello
Traducción por Víctor M. Almazán
Al menos diez personas han sido detenidas por funcionarios de inmigración después de haber sido paradas en Jolon Road en Fort Hunter Liggett desde el 30 de diciembre, de acuerdo con la Red de Solidaridad del Condado de Monterey, un grupo de voluntarios que ayuda a los inmigrantes contra redadas y detenciones.
Los funcionarios del condado de Monterey y los organismos de policía locales dijeron que no tenían conocimiento de los incidentes del 30 y 31 de diciembre que fueron confirmados por la Red de Solidaridad del Condado de Monterey y descritos en medios del Vigilante de la Costa Central (Central Coast Watchdog), grupo que utiliza las redes sociales para anunciar la presencia policial en toda la región.
La representante en el Congreso estadounidense, Zoe Lofgren, cuyo distrito incluye Fort Hunter Liggett, declaró en un correo electrónico que está buscando más detalles.
“Estoy comprometida a garantizar que todos los agentes federales cumplan con la ley”, declaró la representante federal Lofgren en un correo electrónico. “Mi oficina se ha comunicado con los funcionarios locales para obtener más información sobre este asunto”.
Una serie adicional de detenciones tuvo lugar el 16 y 17 de enero. La Red de Solidaridad confirmó que al menos tres personas fueron detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas durante esos días, aunque es probable que hubiera más detenciones.
Un abogado de inmigración local familiarizado con las detenciones y controles de tráfico accedió a hablar sobre los incidentes. El abogado, que colabora con la Red, solicitó el anonimato por temor a sufrir daños a sí mismo, a su familia y a sus clientes debido al clima político actual.
“Hay un ambiente hostil en este momento”, explicó el abogado.
En California, es ilegal que las autoridades locales realicen controles de tráfico para controlar la inmigración. La policía militar puede realizar controles de tráfico en propiedades federales. La pregunta es si colaboran con agentes de inmigración para apoyarlos en su labor.
El abogado continuó: “No tengo forma de confirmar que fuera policía militar, pero sospechamos que sí. Creemos que no se trata de la policía local”.
Aún no está claro qué papel tuvo la policía militar en la detención inicial o la notificación a los funcionarios de inmigración.
“El Ejército no divulga información sobre operaciones policiales”, escribió en un correo electrónico Amy Phillips, de Asuntos Públicos del Ejército.
La Policía Militar de Fort Hunter Liggett remitió a Voces de la Bahía de Monterey a Asuntos Públicos del Ejército de EE. UU. en el sur de Arizona. Asuntos Públicos del Ejército remitió a Voces a Asuntos Públicos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). ICE remitió posteriormente a Voces a ICE Media, que aún no ha respondido.
Las llamadas telefónicas y los correos electrónicos al Pentágono y al Ejército de los EE. UU. en Washington, DC, preguntando sobre los incidentes y la política de la Reserva del Ejército sobre la cooperación con los funcionarios federales de inmigración no han recibido respuesta.
Fort Hunter Liggett es una base de entrenamiento de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos de 165,000 acres, la más grande de su tipo en el país. La base limita con el Bosque Nacional Los Padres, las montañas de Santa Lucía, el Valle de Salinas y el límite sur del Condado de Monterey. El público puede cazar y pescar en hasta 110,000 acres dentro de sus límites. La zona es conocida por la caza de jabalíes y, entre los aficionados a la pesca, pues es una ruta al Lago San Antonio.
La sheriff del condado de Monterey, Tina M. Nieto, y el jefe de policía de King City, Robert Masterson, dijeron que ninguna de las agencias policiales estuvo involucrada en una parada de tráfico ni en notificar a los funcionarios de inmigración.
“La Oficina del Sheriff del Condado de Monterey no estuvo involucrada en el incidente al que se refiere”, escribió Nieto en un correo electrónico. “Dado que no participamos en la detención ni en ninguna acción posterior, no contamos con información de primera mano y no podemos verificar ni refutar los detalles descritos”.
Nieto agregó que “es importante que el público escuche directamente” de las agencias involucradas en la parada y detención de tráfico.
Ninguna agencia policial local ni fuerza policial militar ha reconocido públicamente los incidentes ni indicado su papel, si lo hubo, en la detención de inmigrantes.
Las detenciones de tráfico siguen el mismo patrón, dijo el abogado. Los detenidos y sus familias dijeron que conducían por Jolon Road y recuerdan haber pasado por la entrada de Fort Hunter Liggett. Una camioneta blanca se mantuvo detrás de sus autos, siguiéndolos durante varias millas antes de encender las luces de policía y hacer una detención de tráfico, continuó el abogado. La mayoría de los conductores fueron multados por infracciones menores, como luces traseras faltantes o direccionales.
Mientras los agentes del orden regresaban a sus autos para realizar verificaciones de antecedentes basadas en las licencias de conducir, llegaron vehículos de inmigración, dijo el abogado.
Los agentes de inmigración — no está claro si pertenecían al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (BP) — llegaron en dos pares. Dos vehículos estaban estacionados horizontalmente frente a las personas detenidas y otro par de camionetas blancas estaban estacionadas horizontalmente en la parte trasera, acorralando a los detenidos, describió el abogado.
“Parecía que estaban trabajando en coordinación”, dijo el abogado sobre los agentes de inmigración y las fuerzas de policía.
Los detenidos y sus familias dijeron estar nerviosos y asustados, conscientes de las agresivas redadas migratorias en todo el país, y no notaron los detalles de identificación de las camionetas blancas durante la parada de tráfico. Sin embargo, los detenidos recuerdan que los vehículos no parecían pertenecer a la policía local ni a los agentes del sheriff, afirmó el abogado.
Hay un patrón de personas que son blanco de ataques, añadió el abogado.
“Lo que tienen en común es que todos son morenos, latinos, y estaban en el mismo camino”, dijo el abogado.
Hubo al menos dos grabaciones en vídeo de los encuentros, continuó el abogado.
En un caso, agentes de inmigración le quitaron el teléfono a una madre y borraron el video de la detención a cambio de que ella y sus hijos quedaran libres. Los agentes de inmigración se llevaron al padre y al esposo de la familia, afirmó el abogado.
La Red de Solidaridad del Condado de Monterey aún no ha podido obtener un segundo video de los incidentes, dijo.
La intersección de las calles Jolon y Mission está a casi 20 millas de King City, dijo Masterson, y está fuera de la jurisdicción de la Policía de King City. Los comentaristas del Vigilante de la Costa Central identificaron la intersección como el lugar de las detenciones.
Masterson dijo en un correo electrónico que después de consultar con el personal policial, determinó que la policía de King City no estuvo involucrada en una llamada cerca de Fort Hunter Liggett, ni estuvo presente para ayudar a los agentes de inmigración ni el 30 ni el 31 de diciembre.
El alcalde de King City, Mike LeBarre, escribió en un correo electrónico que no había escuchado nada sobre el incidente de finales de diciembre.
El sargento Zachary Dunagan del Departamento de Policía de Salinas dijo en un correo electrónico que la Policía de Salinas, el departamento de policía más grande de la región, tampoco estuvo involucrado.
No ha habido respuesta a los correos electrónicos ni a las llamadas telefónicas a la oficina del Supervisor del Condado de Monterey, Chris López, quien representa a la región.
Las detenciones en Jolon Road, los días 30 y 31 de diciembre, ocurrieron aproximadamente al mismo tiempo que defensores de los derechos de los inmigrantes informaron que aproximadamente 140 personas fueron detenidas por agentes de inmigración en el área de Santa Bárbara y las ciudades de Santa María y Lompoc. La concejal de Santa María, Gloria Soto, el Centro de Políticas para Inmigrantes de California y otras organizaciones ofrecieron una conferencia de prensa el 2 de enero para denunciar las detenciones.
El área alrededor de Fort Hunter Liggett en Jolon Road es rural y aislada, y aún no está claro de dónde llegan los agentes de inmigración.
Los defensores de los derechos de los inmigrantes dijeron que necesitan más información, así como videos y ayuda del público para monitorear el área como “observadores legales”, voluntarios que monitorean y documentan de forma independiente la actividad de control de inmigración.
“Esperamos capacitar a más observadores legales para esa área y para todo el condado de Monterey”, dijo el abogado.
Este artículo se publicó originalmente en inglés el 29 de enero del 2026.
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