Se ha acabado el dinero para frutas y verduras para los californianos de bajos ingresos. Los líderes electos guardan silencio. El programa de reembolso de productos agrícolas cerrado abruptamente incluyó mercados populares en Salinas y Gilroy.

COLUMNA |

Por George B. Sánchez-Tello
Traducción: Gabriela González

Esta Columna fue producida por Capital & Main. Está coeditada aquí con permiso. Voices of Monterey Bay contribuyó con el reportaje a esta versión.

Más de 50 personas vestidas con chaquetas y sombreros se protegían contra el fuerte viento primaveral fuera del Centro Nutricional de la Madre, tienda de comestibles en El Monte en la mañana del 12 de abril. La gente comenzó a hacer fila una hora antes de la apertura de la tienda a las 9 a. m., y llegó tanta gente que cuando se abrieron las puertas, sólo se permitió la entrada a cinco clientes a la vez.

Todas las mañanas de esa semana fue lo mismo: una multitud se reunió afuera de la tienda antes de que abriera. Los residentes de bajos ingresos que habían calificado para recibir asistencia alimenticia pública pudieron obtener reembolsos en frutas y verduras, que podrían usarse para comprar más alimentos.

En la región de la Costa Central, dos tiendas también formaron parte del programa de asistencia: Santa Fe en Salinas y Arteaga en Gilroy. También participaron cuatro mercados que atienden a la comunidad latina de San José.

Pero el dinero para el programa de reembolsos — Piloto EBT de frutas y verduras de CalFresh — se había agotado en unos cinco meses en las tiendas de comestibles del sur de California, y se corrió la voz de que terminaría el 14 de abril o el domingo de esa semana. La gente en el Centro Nutricional de la Madre querían abastecerse mientras aún pudieran permitírselo. (EBT significa “transferencia electrónica de beneficios”, el método mediante el cual se otorgan beneficios a través de una tarjeta de débito).

El día anterior, en una audiencia del Subcomité de Presupuesto del Senado sobre Salud y Servicios Humanos en Sacramento, un representante del Departamento de Servicios Sociales de California le dijo a la senadora de California, Carolina Menjívar, que esa financiación finalizaría el 14 de abril. Menjívar, quien preside el comité, hizo una sola pregunta: si el estado tiene la infraestructura para reiniciar el programa en algún momento en el futuro, antes de que el comité pasara a otro tema.

Como presidente del subcomité, Menjívar podría haber recomendado cambios al presupuesto estatal y coordinar una votación del subcomité sobre el tema antes de pasarlo al Comité de Presupuesto del Senado para priorizar el financiamiento del programa piloto. Menjívar es una demócrata que representa a Burbank y gran parte del Valle de San Fernando, donde seis tiendas Centro Nutricional de la Madre formaron parte del programa piloto.

Pero parecía que por ahora aceptaba la expiración del programa.

Cuando Capital & Main la contactó después de la audiencia sobre el futuro del programa piloto, la secretaria de prensa de Menjívar, Celeste Jale, respondió vía correo electrónico que la senadora no tenía comentarios al respecto.

Menjívar y el presidente de la Asamblea, Robert Rivas, cuyo distrito incluye el Valle de Salinas, Watsonville y Gilroy, son dos de los nueve políticos que podrían salvar el programa modelo. Los otros son el gobernador Gavin Newsom, el presidente provisional del Senado Mike McGuire (demócrata por la costa norte), el líder de la minoría del Senado Brian Jones (republicano por San Diego), el líder de la minoría de la Asamblea James Gallagher (republicano por Yuba City), el presidente de presupuesto del Senado, Scott D. Wiener (D-San Francisco), el presidente del Presupuesto de la Asamblea, Jesse Gabriel (D-Encino) y el presidente del Subcomité de Servicios Humanos del Presupuesto de la Asamblea, Corey Jackson (D-Moreno Valley).

La mayoría, incluido Rivas, rechazaron hacer comentarios; los demás no respondieron en absoluto. Todos podrían hablar a favor de una intervención eficaz contra la inseguridad alimentaria y de las mismas personas cuya salud mejoró gracias al programa. Pero no lo harán.

Más de 92,900 hogares obtuvieron reembolsos por un total de $10.5 millones de dólares a través del programa, según Jennifer Young, que trabaja para la Oficina de Integración de Tecnología y Soluciones de California en la Agencia de Salud y Servicios Humanos.

La organización pro salud, Proyecto Zonas Azules del Condado de Monterey ha respaldado públicamente el programa.

“En el condado de Monterey, donde más del 40% de los residentes enfrentan inseguridad alimentaria, esta iniciativa no es sólo una política sino un salvavidas, que aborda la necesidad urgente de un acceso equitativo a alimentos nutritivos y fomenta comunidades más saludables y resilientes”, dijeron las empleadas Dalila Alvarado y Genevieve LeBlanc en un comunicado.

Los gerentes de mercados como Centro Nutricional de la Madre, el mercado más grande del programa, vieron a los residentes de bajos ingresos comprar más alimentos saludables y cambiar sus dietas bajo el programa. Los clientes le han dicho a Capital & Main que el apoyo del programa les permitió controlar enfermedades crónicas como la diabetes e introducir opciones de alimentos saludables a sus hijos.

Todo esto sucedió durante el lapso de 14 meses del programa, desde febrero de 2023 hasta el 14 de abril. Debido a que era un programa experimental, el presupuesto de $18.65 millones del piloto fue una fracción de los $347.75 millones que sus proponentes solicitaron inicialmente, según Planeación del Área de la Bahía de San Francisco y la Asociación de Investigación Urbana, o SPUR. La financiación continua se vio interrumpida por la pandemia de COVID-19.

En marzo, el último mes completo de financiación, 55,000 hogares que comprenden aproximadamente 95,000 personas se beneficiaron con un promedio de 46 dólares al mes en reembolsos: un total de 2.5 millones de dólares en dinero extra para frutas y verduras, según SPUR, que ayudó a gestionar el programa.

Los nueve funcionarios electos mencionados anteriormente tienen la mayor influencia en el proceso presupuestario. Los llamados “Cinco Grandes” del gobernador, los líderes de la Asamblea — incluido Rivas — y del Senado y los líderes de las minorías de ambas cámaras pueden intervenir cuando los legisladores no pueden alcanzar una mayoría.

Los nueve legisladores no respondieron o se negaron a hacer comentarios a Capital & Main. La oficina de Newsom envió un correo electrónico diciendo que él “normalmente no comenta sobre legislación pendiente”.

El asambleísta Alex Lee, un demócrata cuyo distrito incluye Fremont y Newark, envió una carta el 5 de marzo al Comité de Servicios Humanos de la Asamblea solicitando una asignación única de $30 millones del presupuesto del próximo año para financiar el programa en el año fiscal 2024-25. Anteriormente dijo en una entrevista que el programa era una excelente manera de hacer llegar alimentos a las personas que más los necesitan.

No hacer comentarios a los medios durante un ciclo presupuestario es una práctica estándar entre los legisladores. Los expertos en políticas y defensores que trabajan directamente con la Legislatura dijeron que los funcionarios electos generalmente guardan silencio porque no quieren quedar atrapados en posiciones que los limiten en las negociaciones: como en un juego de cartas, no quieren mostrar sus manos demasiado pronto. Mantener a los demás adivinando puede generar negociaciones y apoyo.

Observar los movimientos de los demás a menudo indica sus elecciones u opciones. Los legisladores sienten que necesitan intercambiar diferentes partidas presupuestarias como instrumento de negociación o moneda de cambio. Los políticos suelen presentar exigencias a cambio de su voto. Si se conoce su posición, pierden esa influencia. Pero ni siquiera los expertos que me dijeron esto quisieron hablar oficialmente. Dijeron que hablar en público podría dañar su propio trabajo con los políticos y las relaciones con el personal.

Pero la comida no debería ser moneda de cambio. Esto no es un juego. Los programas eficaces que garanticen alimentos para quienes más los necesitan deberían ser la norma en California. Estos programas no deberían ser un lujo en un año presupuestario abundante, que son prescindibles en un año deficitario y, por lo demás, una joya en el ciclo electoral.

Sam Barragán, director de distrito del Centro Nutricional para Madres en El Monte, dijo que vio funcionar el programa piloto. Barragán dijo que tiene fe en que los funcionarios electos lo financiarán nuevamente.

En mayo, Theresa Mier, portavoz del Departamento de Servicios Sociales de California, y H.D. Palmer, subdirector de asuntos externos del Departamento de Finanzas, confirmaron que no había fondos para el programa piloto EBT de frutas y verduras de CalFresh en la revisión presupuestaria de mayo del gobernador.

Los defensores anticiparon esto, pero los legisladores sólo tienen un mes, o hasta que se finalice el presupuesto estatal, para financiar y renovar el programa piloto EBT de frutas y verduras de CalFresh.

La seguridad alimentaria no se garantiza con la fe, sino con la comida. El programa piloto vio que la mayor parte de su dinero se destinaba directamente a los californianos para mejorar su salud. Su éxito demostró que probablemente podría crecer más allá de los mercados piloto iniciales. Los funcionarios electos que pueden marcar la diferencia no hablarán a favor de ello. 

Por ahora, sin financiación, el programa está muerto. El silencio de los responsables de su muerte es en sí mismo una declaración de que los alimentos para la salud pública son negociables.

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About George B. Sanchez-Tello

George Sánchez-Tello has reported on Salinas Valley youth and social justice issues since 2003, and now lives and writes in Los Angeles.