Una Postal de Castroville

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| Ensayo

Por Adriana Molina

El sábado 24 de julio fue otro día nublado típico de Castroville, pero se sentía una energía muy especial.

Cerca de 30 personas se arremolinaron en la plaza para celebrar que un miembro de la comunidad mixteca recibiría su permiso de trabajo, a un paso de la tarjeta verde o la residencia permanente, un estatus migratorio que permite trabajar en Estados Unidos sin miedo a ser detenida y deportada. Debido a las actuales leyes migratorias y al hecho de que la largamente prometida reforma migratoria todavía está atorada en el Congreso, cada vez que alguien obtiene ese deseado estatus es causa de celebración.

Cuando tomó en sus manos la anhelada tarjeta, Hermelinda Salvador Zaragoza lloró. Ella se puso de pie frente a los allí reunidos, su familia y amigos, esa gente que le ha apoyado durante esta larga travesía. Ahora ella ya está en ruta a conseguir su Sueño Americano.

Adriana Melgoza, la líder comunitaria que puso en sus manos esa tarjeta, le dió un toque emotivo a la reunión cuando le recordó a sus compatriotas, “Si se puede.” Ese eslogan emblemático de la unidad de los trabajadores agrícolas, fue también invocado para llamar a los que pasaban por la plaza a unirse a la celebración.

Tere Simancas, Lenin Ramos, Mary Rojo, Karina Tapia, Lupita Zamudio, Lidia Serrato, las hermanas Isabel y Sandy Manzo, las hermanitas Perla y Ruby Martinez, asi como quien esto escribe, unimos fuerzas para organizar este evento para celebrar con el corazón la importancia de que las mujeres luchen por su voz, sus derechos y por el respeto que ellas merecen.

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Hace cinco años me integré a un grupo comunitario que instruye a las mujeres y he visto cuán poderoso es cuando la comunidad se une. Por eso Hermelinda fue un perfecto ejemplo de coraje, bravura y paciencia, el de una mujer que superó obstáculos a través de los sistemas judicial y migratorio de este país para al final obtener una promesa firme de residencia permanente. ¡Y todavía se dio el tiempo de cocinar unos tamales oaxaqueños para la ocasión!

Salvador Zaragoza, una trabajadora de la fresa, cruzó a los Estados Unidos en 2006, cuando tenía solo 9 años de edad. Desde entonces, ella ha trabajado en los campos agrícolas mientras mantenía a sus dos hijos. Ella fue aconsejada de solicitar la residencia permanente a través del programa de la Visa U, que es aplicable para la gente que ha sufrido de violencia doméstica. Fueron años de un largo proceso que finalmente dieron sus frutos.

“Estoy muy emocionada,” expresó Salvador Zaragoza. “He esperado para que mi sueño se haga realidad.”

Luis Arreguin, quien es instructor de inglés como segundo idioma y de las clases de ciudadanía en el Centro de Recursos de la Familia en Castroville, tuvo palabras de aliento para quienes se reunieron ese día en la plaza, y los urgió a no conformarse con la tarjeta verde. El pidió a los allí presentes que convenzan a sus vecinos, familiares y cualquier inmigrante Latino o Latina que conozcan para que soliciten la ciudadanía estadounidense.

“No esperen hasta cumplir los 50 para conseguir una entrevista en español,” les dijo, refiriéndose a la regla que permite a los residentes legales por más de 20 años y mayores de 50 a tomar la prueba de ciudadanía en su lenguaje nativo. “Ahora hay mucha gente en esta comunidad que ya pasó la entrevista en inglés con solo hablar algo muy básico. ¡Necesitamos sus votos!”

Al oír hablar al maestro Arreguin me recordó porque estaba yo allí en esa plaza. Estábamos lanzando la Iniciativa Castroville para organizar a la comunidad. La celebración del logro de Hermelinda Salvador Zaragoza fue no solamente un evento para presentar a nuestro grupo de voluntarios, era también para inspirar a nuestra comunidad acerca de la importancia de servir y ayudar a los demás.

Es lo que aprendí del señor Arreguin. Al festejar lo alcanzado por Hermelinda, estamos siguiendo los pasos de nuestros maestros.

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Adriana Molina

About Adriana Molina

Adriana Molina was born in Nayarit, Mexico, and arrived in the United States in 2004. She worked as a sweet potato harvester in California’s Central Valley for many years. She obtained her legal residency in 2014 and became a U.S. citizen in 2017. She lives in Prunedale and is an organizer in Castroville. Adriana Molina nació en Nayarit, México, y llegó a los Estados Unidos en 1994. Ella trabajó como cosechadora de camote en el Valle Central de California por muchos años. Ella obtuvo su residencia legal en 2014 y se convirtió en ciudadana de USA en 2017. Ella no esperará hasta tener 50 años y tener una entrevista de ciudadanía en español. Actualmente vive en Prunedale y es una organizadora comunitaria en Castroville.